VICKY EN LOS 5 SENTIDOS
Recuerdos de mi embarazo con los cinco sentidos

El relato como transmisión de conocimientos existe desde antes que la escritura y forma parte de la memoria colectiva de las sociedades.
Específicamente, durante el embarazo y la crianza, acompaña a miles de generaciones de madres
que buscan y reciben los saberes de quienes las antecedieron en la labor.
Intuyo que hablar sobre los beneficios del ejercicio físico en el período de gestación no sólo no aportaría información novedosa, sino que tampoco sería representativo de lo que quiero explicar en este texto, porque Vicky Seguí fue y es más -muchísimo más- que una clase de gimnasia.
Al intentar transmitir lo que significa transitar todo el embarazo acompañada por ella, no puedo hacerlo sin apelar a mi propia memoria emocional y sensorial.
Confieso que no es fácil disponerse a escribir sobre el tema. Hablar en primera persona exige revivir todo: los olores, los sonidos, esa sensibilidad que todos atribuyen al embarazo, pero que dos años después del giro copernicano sigue acá, a flor de piel y me zambulle en una ola de nostalgia.
Vicky se aparece como una sucesión de percepciones y recuerdos fragmentados:

Un poco de olor a lavanda, la luz tenue, una melodía tranquila y una manta calentita.
Su voz contenedora.
Su empatía y contención, sin importar día u horario.
Una tímida panza de 12 semanas que convive con panzas más grandes y panzas enormes.
El descubrimiento constante de las primerizas; la necesidad imperiosa de las experimentadas por tener un rato de conexión exclusiva con el nuevo bebé.
Las que buscan sanar experiencias anteriores.
La avidez por saber más, la necesidad de no saber tanto y el miedo por no saber lo suficiente.
Charlas inagotables sobre ilusiones y expectativas.
La envidia por las que ya empezaron el curso de preparación para el parto; la nostalgia por las que todavía tienen un tramo por delante.
Los saberes ancestrales: la bondades de las bananas, las manzanas y los corchos.
La ansiedad; querer cerrar los ojos y ya estar haciendo tribu, pero también querer que el tiempo no pase nunca.
Estirar para darle lugar al bebé y hacerle caricias imaginarias.
Las ex alumnas de visita; los relatos de parto y de cesáreas.
El té de hojas de frambuesa y la mantita. El pujo, las cuclillas, la pelota, las vocalización y el agua.
El parto en movimiento.
El respeto.
La fisiología.
La hora sagrada.
La revolución del amor.
La lactancia, el porteo y la crianza con apego.
Mi tribu de amigas que sigue creciendo a la par de los -ya no tan- bebitos.
La antesala al nacimiento no puede ser menor. No tiene por qué serlo.

A Vicky: mi agradecimiento eterno. Su trabajo va a estar para siempre conectado con el momento más importante y feliz de mi vida.
A ustedes: les deseo un embarazo feliz, saludable, informado, respetado y en tribu.

Nadia

* Nadia Cajal.
29 años
Mamá de Vera (2)
Comunicadora Social